Publicado el 25/01/2021 Categoría: Actualidad

El INE ultima el rediseño del IPC para adecuarlo a los hábitos de consumo de la pandemia



Rebajará el peso de bienes y servicios cuya demanda se ha desplomado. Casos como el de las vacas locas ya provocaron desajustes pero más limitados

 

La crisis económica abierta por la pandemia del Covid-19, como consecuencia de la propagación de un virus que literalmente ha paralizado el mundo durante meses, ha sido de tal magnitud que ha dejado desfasadas algunas de las principales brújulas económicas. Es el caso del Índice de Precios de Consumo (IPC), que habitualmente resulta un indicador fidedigno de la variación del coste de la compra, la evolución de la inflación o la pérdida y ganancia del poder adquisitivo. Los drásticos cambios provocados en los hábitos de consumo por el Gran Confinamiento, los cierres perimetrales y de fronteras, o las restricciones comerciales y horarias impulsadas para contener la pandemia, entre otros ejemplos, han restado eficacia a este termómetro de precios hasta tal punto que el Instituto Nacional de Estadística (INE) ultima una revisión de calado para adecuar el IPC a los tiempos del coronavirus.

 

En realidad, el INE acomete cada año una revisión del índice realizando ajustes en la ponderación que los diferentes bienes y servicios tienen en la cesta de la compra de los españoles a fin de ir adaptándolo a los usos del país y ofrecer así la foto más acertada posible. Sin embargo, los cambios se realizan fundamentalmente tomando como referencia la última Encuesta de Presupuestos Familiares que el Banco de España publica anualmente con datos del ejercicio anterior. Esto significa que el INE estableció la metodología del IPC con la que se mediría la variación de precios en 2020 tomando como guía los datos de consumo de los hogares de 2018. Uno año que poco tenía que ver con lo que estaba por venir, lo que restó sensibilidad al índice a la hora de medir los vaivenes que iba a ocasionar la pandemia.

 

Por poner un ejemplo, durante el pasado mes de abril, en el que coincidieron el confinamiento domiciliario con varios días de cierre de toda actividad no esencial en el marco del primer estado de alarma, el IPC protagonizó un retroceso interanual del 0,7%. Un descenso de precios que pocos españoles notaron.

 

Fuente:  CINCO DÍAS

 

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