Publicado el 2/11/2020 Categoría: Actualidad, Laboral

La crisis amputa la carrera internacional de muchos profesionales



Siete de cada diez empresas frenan la movilidad de sus plantillas por el virus y para reducir costes

 

La pandemia del coronavirus ha dado un vuelco radical a todas las políticas de recursos humanos, que se han instalado automáticamente en el teletrabajo y los ERTE. Y ha dado al traste con los programas de expatriación de las empresas. Según se desprende del último Pulse elaborado por la consultora PeopleMatters, casi siete de cada diez compañías han reducido la movilidad internacional de sus empleados por la dificultad física del desplazamiento y el encarecimiento de los costes laborales asociados, sobre todo en la Unión Europea debido a la nueva directiva que exige mayores controles y cargas administrativas. Otro 16% considera que, sencillamente, no va a ser posible trasladar a sus trabajadores a otros países. E incluso las organizaciones que todavía no han modificado sus criterios de movilidad internacional, que son el 20%, no descartan hacerlo a corto o medio plazo.

 

Para la mayoría (el 63%) el teletrabajo ha permitido mantener la actividad en movilidad internacional pese a la crisis sanitaria (en el sector tecnológico los expatriados han podido elegir desde donde trabajar, con los problemas que eso acarrea desde el punto de vista de inmigración, así como de la fiscalidad y los pagos a la Seguridad Social, indica Evelyn García, profesora de recursos humanos de Icade y vicepresidenta de la Asociación de Expertos en Movilidad Internacional, AIAL, lo que ha supuesto la aparición de una nueva figura: el asignado virtual). Mientras que el 12% de las empresas ha puesto fin a las expatriaciones de forma definitiva y el 29% ha repatriado a sus profesionales temporalmente.

 

Tras estas soluciones iniciales, ahora la mitad de las compañías consultadas por PeopleMatters creen que es necesario revisar sus políticas de movilidad. Un replanteamiento encaminado a la reducción de costes en el paquete de compensación (36%), o de los pluses y beneficios asociados a él (27%), a la reducción de la duración de la asignación (23%), así como a afrontar eventuales localizaciones obligatorias (23%), es decir, recortar la duración de las anteriores. Porque la pandemia ha encarecido los desplazamientos, ya que se pagan casas más seguras y mejores, seguros médicos con mayores coberturas y más viajes al país de origen, explica la vicepresidenta de la AIAL.

 

Fuente:  EL PAÍS

 

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