Publicado el 27/04/2020 Categoría: Actualidad

‘Start-ups’ españolas con el agua al cuello



El ecosistema emprendedor español está en ascuas. Después de años de crecimientos continuos en la entrada de inversiones (principalmente internacionales), un aumento constante en el número de empresas (que ya suman más de 4.000) y con un puñado de compañías en la cima del estrellato (Cabify y Glovo), el sector empieza a cojear ante la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. A la falta de liquidez que se vislumbra se adhiere la cancelación de proyectos, que derivará en recortes de personal y gastos. Una verdadera tormenta es lo que auguran los integrantes de la industria, que para capearla reclaman ayudas gubernamentales a medida. “El riesgo es perder lo que hemos conseguido”, asegura Carlos Mateo, presidente de la Asociación Española de Startups.

 

“Sobrevivirán solo las más fuertes…, habrá una criba”, comenta Cristian de Santos, fundador de Saalg Geomechanics, una firma de ingeniería que ha desarrollado un software que analiza en tiempo real el comportamiento del terreno en las obras civiles. La start-up, nacida en 2016, ha sentido el impacto de la parálisis económica desde el primer momento. “Las empresas de la construcción se han detenido y no estamos recibiendo la confirmación de nuevos proyectos”, explica. El frenazo ha sentado mal en el ecosistema innovador español, que ha alcanzado un punto de maduración durante el último lustro, aunque aún está lejos del de países vecinos en cuanto a la captación de recursos, comenta Javier Megias, director de start-ups en la Fundación Bankinter.

 

El talento local empezó a apreciarse con iniciativas como eDreams o más recientemente Wallapop, explica Miguel Vicente, presidente de Barcelona Tech City, una asociación que agrupa a más de 1.000 proyectos del ecosistema tecnológico. “Tuvimos una primera oleada que permitió crear una generación de emprendedores”, destaca. Aunado a ellos, el país ha destacado porque es el único en la zona con dos ciudades para el emprendimiento: Madrid y Barcelona, afirma Megias. Muestra de ese interés se entrevé en la oleada de recursos recibidos que se han multiplicado por dos desde 2015, hasta llegar a los 1.341 millones de dólares (1.235 millones de euros al tipo de cambio actual) obtenidos durante el año pasado, de acuerdo con los datos del fondo de inversión Atómico.

 

Fuente: EL PAÍS

 

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